dilluns, 1 d’abril de 2019

Elena Poniatowska escriu sobre el surrealisme


Una biografía que no lo es.

Elena Poniatowska es amiga personal de Leonora Carrington (1917-2011) la última pintora surrealista que se exilió en México, donde únicamente tenía su pintura para sobrevivir.

Poniatowska construye una figura femenina turbadora en la que se encarnan los sueños, es un libro que "se desarrolla entre la locura y el arte".

La novela nos habla de la vida de la última pintora surrealista, Leonora Carrington, un personaje muy especial. Leonora nació en el seno de una familia rica y estaba dirigida a ser la heredera de un imperio textil. En lugar de aceptar este cómodo destino desde muy pronto se dió cuenta de que tenía un don especial: el poder de ver donde otros no eran capaces, el fabuloso don del arte.

Poniatowska nos habla de un ser muy solitario, que vivió en el miedo que significa estar internada en un centro psiquiátrico y esa soledad se acrecentó al llegar sola a un país, sin hablar su idioma y sabiendo que tenía que vivir de su pintura, pues su padre la había desheredado. Era una artista singular y excepcional que no pintaba de manera explícita como solían hacerlo los surrealistas, "simplemente pintaba su mundo infantil, su mundo celta, su mundo interior".



La vida social de los surrealistas es intensa. A ninguno le importa dormir de día y salir de noche. El café es el altar donde oficia André Breton. Los acólitos acuden reverentes. Breton reparte indulgencias, condena, atrae y repele. Sus fieles aplauden la expulsión de Dalí tras acusarlo de coquetear con el fascismo, perdonar al catolicismo y tener una pasión desmedida por el dinero. Cuando lo enjuician, Dalí acude con un termómetro en la boca y una cobija sobre los hombros. El juicio se convierte en una farsa.    —Amo a Gala más que a mi madre, más que a mi padre, más que a Picasso y más, incluso, que al dinero —proclama Dalí.

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